
Apocalipsis, libro con el que se cierra el canon bíblico, fue escrito por el apóstol Juan en la isla de Patmos en torno al año 95 o 96 d.C.
Partiendo de siete mensajes que el Señor Jesucristo envía a siete iglesias de Asia Menor (Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea), el anciano apóstol transmite, por medio de símbolos y visiones, una serie de profecías, advertencias y exhortaciones para la edificación de “los santos”.
Algunas de estas son especialmente significativas.
En sus veintidós capítulos se abarca y profundiza, entre otros, en los siguientes temas: los juicios de Dios; la vuelta triunfante de Cristo; el reino de los mil años; la derrota final de las huestes del mal; la Nueva Jerusalén.
A diferencia, por tanto, de lo que morbosamente se ha difundido, es un libro de aliento y esperanza; la del triunfo del bien. Más allá de exégesis interesadas y hermenéuticas caprichosas y arbitrarias, es el relato de la culminación de la salvación que Dios ofrece gratuitamente, por medio de Jesucristo, a todos aquellos que ejerzan fe genuina en él; siendo la gloria y alabanza eterna para Dios y el inmaculado cordero salvador.

Retratos es un libro de poemas que, a modo de pictóricos lienzos, eternizan el momento pasajero. En él se disecciona, metafóricamente, una sucesión de instantes congelados por siempre sobre el tiempo. Pequeños retazos en remembranza de fugaces sombras preteridas

Un gran despliegue de relatos poliédricos que sorprenderá gratamente
a los lectores. Un ejercicio de talento literario e imaginación sin límite
alguno. Una vez que comience por el primero no podrá parar.
